Un buen interior se “lee” con el tacto. La madera aporta calidez, el metal ordena y los tejidos suaves equilibran la geometría. La combinación de texturas funciona como una composición musical: ritmo, contraste y pausa. Las conexiones adecuadas dan carácter al espacio sin necesidad de palabras.
buen interior se “lee” con el tacto. La madera aporta calidez, el metal ordena y los tejidos suaves equilibran la geometría. La combinación de texturas funciona como una composición musical: ritmo, contraste y pausa. Las conexiones adecuadas dan carácter al espacio sin necesidad de palabras.
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